La nueva charlatanería del siglo XXI (parte 4)

Después de analizar el fenómeno conviene reconocer a algunas de aquellas personas que han invertido su tiempo y sus recursos en combatirlo, así como algunos casos reales que muestran las consecuencias que tiene el conceder un mínimo de credibilidad a sus patrañas.

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(Lee la tercera parte de este artículo aquí)

 

La desinteresada labor de unos cuantos

Si bien los charlatanes son y han sido siempre legión, también han existido y existen individuos que empeñan su tiempo y sus conocimientos en desmentir sus más que cuestionables postulados. Autodenominados escépticos, o en el ámbito anglosajón “debunkers” (los que desacreditan), la lista está tan bien surtida tanto de nombres como de talento y formación, como es el caso de, por ejemplo, Donald Menzel, astrónomo en Harvard y cazador de mitos relacionados con ovnis; el escéptico súbdito británico Sir Arthur C. Clarke, escritor de ciencia ficción, divulgador científico, explorador submarino y coescritor del guión de la película 2001, Una Odisea en el Espacio; James Oberg, ni más ni menos que trabajador en el centro de control de la NASA en varias misiones con lanzaderas y del comienzo de la estación espacial internacional, experto en el programa espacial ruso y periodista en sus ratos libres; o el astrónomo y piloto retirado de la USAF James Mc Gaha, descubridor de numerosos cuerpos celestes, y quien pudo acceder durante su vida a varios documentos top-secret y operaciones e informaciones clasificadas incluso dentro de la popular Area 51 (lo que posiblemente le aportó información valiosa), solo para pasarse la vida desmintiendo por todos los medios las historias relacionadas con ovnis.

También hay personajes más famosos y populares que se dedicaron a desacreditar este mundillo, como el genial escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, el famosísimo astrónomo Carl Sagan, el mismísimo Harry Houdini o el astrofísico y cosmólogo Neil DeGrasse Tyson. Uno de los ejemplos más mediáticos, no obstante, y quizás el más popular de todos, es el del difunto James Randi, mago de profesión que se dedicó a divulgar y desmentir patrañas y charlatanerías varias, siendo el protagonista de varios documentales y dejando en ridículo, en directo y ante las cámaras, a multitud de impostores, alguno de ellos personajes tan famosos como James Hydrick, Peter Popoff, Maureen Flynn o Uri Geller. Randi, de hecho, creó su propia fundación, la James Randi Educational Foundation, en donde durante veinte años, y entre otras cosas, se ofrecía una recompensa de un millón de dólares a quien demostrara algún tipo de fenómeno sobrenatural o paranormal, un premio que quedó desierto, aunque en una ocasión la afamada médium Sylvia Browne aceptara el desafío solo para echarse atrás alegando todo tipo de excusas. Famosa es también la costumbre de Randi de practicar un “suicidio homeopático” justo antes de cada una de sus conferencias, es decir, tomar el contenido entero de un frasco de pastillas para dormir homeopáticas para demostrar cómo no le afectaban en absoluto y cómo la medicina homeopática no tiene efecto alguno.

(James Randi en su elemento, en el documental Más Allá de la Ciencia)

A nivel nacional cabe destacar la figura algo más modesta del mexicano radicado en España Mauricio-José Schwarz, periodista y autor de un blog y de una serie de vídeos de contenido divulgativo y escéptico altamente recomendables, y también del youtuber Mister DBunker, muchas de cuyas grabaciones constituyen un ataque frontal y directo a los ambientes “conspiracionsitas” con altas dosis de ironía y mala leche incluidas. Como fuere, también hay sociedades y círculos de escépticos en nuestro país y en todo el mundo para aquellos que quieran estar informados o, al menos, saber más acerca de cómo no estar demasiado mal informados.

(Mauricio-José Schwarz hablándonos sobre las conspiraciones a fin de hacernos reflexionar un rato)

La ignorancia puede ser peligrosa

Aunque muchas de estas quimeras puedan parecer ridículas, inocuas o incluso inofensivas, quizás haya que recordar casos sonados de personas que sufrieron en sus carnes las consecuencias negativas y dolorosas que semejantes chifladuras pueden conllevar.

Hace cuatro años, por ejemplo, moría en su casa de Melbourne Caroline Lovell, defensora del parto natural, y lo hacía precisamente mientras daba a luz, todo debido a una serie de complicaciones que le ocasionaron un paro cardiaco del que no se le pudo tratar a tiempo aunque, efectivamente, se le intentó llevar a un hospital.

Al archiconocido Steve Jobs se le diagnosticó un cáncer de páncreas que él mismo decidió, en un primer momento, tratar con medicina alternativa, esto es sesiones de acupuntura, zumos de fruta especiales, visitas a espiritualistas y probando diversas soluciones que encontró en internet. Cuando quedó patente que no había experimentado ninguna mejoría durante casi un año accedió a someterse a cirugía y quimioterapia, aunque por desgracia era ya demasiado tarde, y la enfermedad empeoró hasta ocasionar su muerte a finales de 2011.

Al famoso actor de vida disipada Charlie Sheen se le diagnosticó VIH hará ya unos cuatro años. Recientemente, se ha sabido que, en un momento dado, el paciente decidió confiar su curación a un curandero de nombre Samir Chachoua, quien le recomendó abandonar la medicación y afirmó haberle curado gracias a un tratamiento consistente en leche de cabra que él mismo alegó había erradicado el SIDA en numerosos países, y que aplicó al actor sin tener siquiera licencia médica. Sheen ha denunciado públicamente al curandero hace no mucho, después de comprobar que su enfermedad había empeorado tras semejante tratamiento.

El movimiento antivacunas ha venido dando con fuerza durante los últimos años, especialmente en países como EEUU, alegando todo tipo de razones para no aplicar el tratamiento tanto a adultos como, y muy especialmente, a niños. Ahora, diversos estudios científicos han demostrado cómo enfermedades controladas o prácticamente erradicadas gracias precisamente a poderse prevenir con las vacunas han repuntado en países ampliamente desarrollados como los mismos EEUU, como es el caso del sarampión, las paperas, la tos ferina y la varicela. Dichos estudios advierten de que, en determinados casos, la incidencia puede darse en parte debido a vacunas cuya efectividad disminuye con el tiempo, pero que en muchos otros la fuente de los rebrotes apunta claramente a individuos no vacunados que propagaron la enfermedad.

La homeopatía ha sido desacreditada y tildada de patraña en numerosas ocasiones, pues hasta la fecha no hay ninguna evidencia científica, más allá del efecto placebo, de que posea algún tipo de efecto sobre el cuerpo humano. No obstante, sus “medicamentos” siguen vendiéndose, y no precisamente a un precio asequible. La misma carencia de pruebas o resultados se da también, no obstante, en el reiki, el feng-sui, la acupuntura, el vudú, los curanderos de manos… por no mencionar la astrología, los videntes, los tarotistas, la grafología, la frenología, los gurús… gente que, aún con todo, sigue en activo y haciendo además buenos negocios.

(El youtuber y escéptico MisterMister DBunker departiendo esta vez sobre la homeopatía)

(Read this article in English here)

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2 responses to “La nueva charlatanería del siglo XXI (parte 4)

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