La doble vara de medir con la que sacude la derecha en España: ha sido la ETA

Si tenemos que hablar de las grandes polémicas y meteduras de pata de la derecha española que han pasado a la historia tanto por su gravedad como por la falta de responsabilidades políticas o legales no podríamos olvidar el hecho sin duda más grave de todos tanto por su trascendencia, su dramatismo o sus consecuencias para el país: los atentados del 11-M.

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(lee la tercera parte de este artículo aquí)

 

El atentado

11 de marzo de 2004. El PP gobierna en España desde 1996. Faltan tres días para las elecciones generales. Las encuestas dan como probable vencedor, aunque por un estrecho margen, al partido del gobierno, a pesar de que ha sufrido un gran desgaste político gracias sobre todo al apoyo de Aznar a la guerra en Iraq iniciada por George W. Bush, iniciativa que fue fuertemente contestada por la mayor parte de la ciudadanía española.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se encuentran en situación de máxima alerta por el riesgo de un atentado de la organización terrorista ETA, que en diciembre había pretendido colocar bombas en trenes que viajaban hacia Madrid.

En la capital, entre las 07:37 y las 07:39 horas del jueves día 11, estallan tres bombas dentro de un convoy detenido en la estación de trenes de Atocha. En la vecina estación de El Pozo del Tío Raimundo explosionan dos bombas más dentro de otro tren; en la estación de Santa Eugenia estalla otra; y en un cuarto tren, junto a la calle de Téllez, estallan otras cuatro. Algo más tarde la policía encuentra otros dos artefactos que no han estallado y se ve obligada a detonarlos por motivos de seguridad. 192 personas mueren y 1.857 resultan heridas. Se trata del mayor atentado terrorista sucedido en España y en Europa hasta la fecha.

 

Ha sido ETA… sin pruebas

A pesar de no contar con pruebas de ninguna clase, de que no se haya dado reivindicación alguna, y de que el modus operandi claramente difiera del habitual seguido por la banda terrorista, José María Aznar, por entonces aún presidente del Gobierno, realiza inmediatamente llamadas a diversos líderes políticos nacionales asegurando que el atentado lo ha cometido ETA. Al mediodía, el entonces ministro de Interior, Ángel Acebes, comparece ante los medios, hace una primera descripción del atentado y dice “no tener ninguna duda” de que la autoría pertenece a ETA. Su intervención la abre diciendo “ETA buscaba una masacre en España, me lo han oído ustedes decir en los últimos meses y en los últimos días […] pero en esta ocasión ETA ha conseguido su objetivo”, a lo que añade “me parece absolutamente intolerable cualquier tipo de intoxicación que vaya dirigida, por parte de miserables, a desviar el objetivo y los responsables de esta tragedia, de este drama”. Todos los medios y los partidos políticos, a excepción de Batasuna, acusan a ETA, y a pesar de que Arnaldo Otegi niega la participación de la banda nadie le da crédito. Aznar sigue realizando llamadas, en este caso a La Vanguardia, El País, El Periódico, ABC y El Mundo para insistir en la autoría de ETA. Debido a las susodichas llamadas muchos medios cambian sus titulares para responsabilizar explícitamente a la banda. A las 14:00 horas el líder de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero, condena los atentados sin entrar en su autoría. Aznar afirma apenas 40 minutos después que “todos sabemos que este asesinato masivo no es la primera vez que se intenta […] Lograremos acabar con la banda terrorista”.

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(Portada del diario El País en la que se apunta explícitamente a ETA. No fueron los únicos.)

 

Las primeras dudas

La policía encuentra esa misma mañana una furgoneta abandonada en la estación de cercanías de Alcalá de Henares. Tras asegurarse de que no contiene explosivos es trasladada al complejo policial de Canillas sobre las 15:30 horas. Para las 17:00 horas, y tras una nueva inspección, ya se han encontrado una cinta de audio con versículos del Corán, siete detonadores y un extremo de un cartucho de dinamita plástica envueltos debajo de uno de los asientos que los expertos determinan son distintos a los utilizados habitualmente por ETA. No obstante, a las 17:00, la ministra de Exteriores, Ana Palacio, envía una nota a los embajadores de España en el extranjero en la que se asegura que se ha confirmado la autoría de ETA tras analizar los explosivos y donde les insta a aprovechar toda ocasión que tengan para subrayar ducha tesis. Según afirmaron más adelante diversos mandos policiales, el Ministerio de Interior ya sabía a las 18:00 horas de aquel día que el explosivo empleado no era Titadine, el habitual de los terroristas vascos, sino Goma 2. No obstante, a las 18:40, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, a instancias del gobierno español, condena los atentados responsabilizando explícitamente a ETA, lo que eventualmente ocasionará gran descrédito para el país ante la comunidad internacional.

Hacia las 20:00 horas Ángel Acebes comparece de nuevo, informa por primera vez del hallazgo de la furgoneta con la cinta y los detonadores y reconoce que se ha abierto otra línea de investigación hacia el yihadismo. No obstante, no menciona el hecho de que dichos elementos fueran distintos a los habitualmente utilizados por ETA, a pesar de que los informes de policía así lo apuntan. Subraya que la banda terrorista sigue siendo la “línea de investigación prioritaria” e, interpelado por periodistas, llega a afirmar que el explosivo es “dinamita y por tanto el habitual de la organización terrorista ETA”. También subraya que no ha habido ningún tipo de reivindicación. El Rey don Juan Carlos condena el atentado a las 20:30 sin mencionar su posible autoría. El PP primero, y los demás partidos después, anuncian que suspenden su campaña electoral. Aznar pide unilateralmente, sin convocar al resto de partidos, que la ciudadanía se manifieste al día siguiente en señal de repulsa y bajo el lema “con las víctimas, la constitución y por la derrota del terrorismo”. A las 21:30 el periódico Al Arabi Al-Quds de Londres recibe una carta que afirma que las Brigadas de Abu Hafs Al Masri, en nombre de Al Qaeda, está detrás de los atentados perpetrados en Madrid. Ante la posibilidad de una autoría islamista Rodrigo Rato asegura que “el terrorismo es todo igual”, mientras que Eduardo Zaplana, por entonces portavoz del PP, reconoce la existencia de otras líneas de investigación pero insistiendo siempre en que la policía “sigue convencida y mantiene la hipótesis de ETA”.

 

La tesis de ETA empieza a desmoronarse

El viernes 12, de madrugada, una llamada alerta a los Tedax de que en la comisaría de Vallecas hay una mochila proveniente del Pozo del Tío Raimundo que, aparentemente, ha realizado por descuido un periplo entre el IFEMA y varias comisarías hasta acabar allí. Contiene 500 gramos de explosivo plástico Goma-2 ECO. Esa misma mañana los medios españoles salen a la venta haciéndose eco de los primeros indicios que apuntan al terrorismo islamista. Medios internacionales como The New York Times, Le Monde, Le Figaro, Il Corriere della Sera, Financial Times o The Washington Post señalan directamente a Al Qaeda. El Mundo insinúa que, en caso de probarse dicha posibilidad, el gobierno habría cometido “un grave error” al acusar a ETA. El País cree incluso posible que el ejecutivo haya “manipulado la información”. Juan José Ibarretxe, lehendakari vasco, se queja abiertamente de que existe “confusión”. Aznar vuelve a comparecer para afirmar que “un gobierno con dos dedos de frente, después de 30 años de terrorismo, ante un atentado como el de ayer, tiene que pensar lógicamente, razonablemente, que tiene que ser ETA”.

A las 13:00 horas la emisora Cadena SER desvela la noticia de que la mochila y los detonadores hallados en la furgoneta no son los habitualmente utilizados por la banda. El Ministro de Interior, en rueda de prensa a las 18:00 horas, reconoce el hallazgo del explosivo, que identifica finalmente como Goma-2 ECO. A continuación, mientras habla del modus operandi del atentado, cita explícitamente atentados previos de ETA. A las 18:30 ETA misma, a través de un comunicante anónimo, llama telefónicamente al diario Gara y a Euskal Telebista asegurando que la organización terrorista “no tiene ninguna responsabilidad” en el atentado. En las masivas manifestaciones convocadas aquella misma tarde en todo el país se ven pancartas contra ETA mezcladas con otras contra Al Qaeda. Crecen las críticas contra la gestión informativa del Gobierno y aumentan la confusión y el malestar general.

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(“Con las víctimas, la constitución y por la derrota del terrorismo”… ¿qué tenía que ver con nada la constitución en mitad de la pancarta sino para relacionar el atentado con ETA?)

El sábado 13, y a pesar de ser ya jornada de reflexión, el diario El Mundo publica una entrevista a Mariano Rajoy en la que éste declara “tengo la convicción moral de que fue ETA”. Zaplana afirma que “algunos quieren descartar a ETA cuando todo apunta a que sea esa banda la autora de los atentados”.

A las 13:00 horas José Manuel García Varela, jefe de información de la Guardia Civil, se reúne con Acebes y el secretario de Estado de Seguridad para informarles de que, gracias a la pista de la mochila de Vallecas, está a punto de producirse la detención de tres ciudadanos marroquíes y dos indios relacionados con los atentados, uno de los cuales sería Jamal Zougam, ya investigado en 2001 por su vinculación con células yihadistas. No obstante, Acebes comparece ante los medios a las 14:40 horas para remarcar que se siguen las dos líneas de investigación, pero que la prioridad sigue siendo ETA. De hecho añade que “a ningún español le puede extrañar que la prioridad sea la banda terrorista que lleva atentando 30 años en España y que ha causado casi 900 muertos […] eso es lo que dice la lógica, lo que dice el sentido común”. Acebes llega incluso a no descartar la colaboración entre ETA y Al Qaeda. También niega rotundamente haber tergiversado información, preguntado a tal efecto por unos medios que ya se muestran abiertamente recelosos.

(Los comunicados del Gobierno tras el 11-M)

 

Primeras detenciones

A las 15:30 la policía detiene a los primeros sospechosos, pero no hay comparecencias ni avisos durante varias horas. La SER informa primero de que, según fuentes del CNI, la línea de investigación se centra en un 99 % en grupos islamistas radicales, pero su director lo desmiente poco después presionado por la Moncloa. No obstante, la misma emisora desvela las detenciones a las 19:45, y Acebes comparece finalmente a las 20:15 para confirmarlo y reconocer que el hecho “abre una importante vía de investigación”.

La mayor parte de los partidos políticos comienza a pedir explicaciones y a criticar las informaciones del gobierno. Rubalcaba afirma que “los españoles se merecen un gobierno que no les mienta”, a lo que Zaplana replica que “es falso”. IU acusa al Gobierno de “dar un golpe de estado informativo al empecinarse en que ETA es la autora de los atentados”. Coalición Canaria afirma que se está usando el atentado “de forma partidista”. El PSC llega a pedir incluso la dimisión de Ángel Acebes.

Durante aquella misma tarde, jornada de reflexión, miles de manifestantes se concentran espontáneamente ante las sedes del PP. Han sido convocados a través de SMS y redes sociales para protestar contra el Gobierno por mentir y ocultar información. Rajoy las califica de “ilegales e ilegítimas”.

A las 19:40 Telemadrid informa al 091 de una llamada telefónica anónima en la que se comunica el depósito de una cinta de vídeo reivindicativa del atentado en un punto concreto de Madrid. En dicha cinta un supuesto portavoz militar de Al Qaeda en Europa asume la autoría de los atentados, información que Acebes da a conocer ya pasada la medianoche. Sin que se sepan las causas, pero sin duda de un modo muy apropiado, Televisión Española y Telemadrid emiten vídeos de víctimas de ETA y documentales sobre el terrorismo.

El día 14 de marzo los españoles acuden a las urnas y el PSOE obtiene la victoria.

(Ciudadanos quejándose la noche del 13-M frente a las sedes del PP gracias al famoso “pásalo”. Fragmento del documental “4 Días de Marzo”)

 

Desde los inmolados de Leganés a la comisión de investigación

Desde entonces, y por si todo esto no fuera poco, los acontecimientos que definitivamente destierran la tesis de ETA se suceden uno tras otro: el 16 de marzo Inocencio Arias, embajador de España en la ONU, después de que los miembros del Consejo de Seguridad se sintieran abiertamente incómodos por haber condenado a quien no era en su resolución del 11 de marzo, se ve obligado a enviar una carta excusando a su gobierno. Ese mismo día el Círculo de Corresponsales Extranjeros denuncia “malestar” con el Gobierno debido a que corresponsales acreditados recibieron llamadas “con el explícito llamamiento de apuntar en nuestras crónicas y difusiones que ETA fue el autor de los atentados de Madrid”.

El 26 de marzo, siguiendo la pista islamista, la policía halla una finca cerca de Morata de Tajuña donde supuestamente se montaron las bombas y se activaron los teléfonos móviles utilizados en siete de los artefactos. El 2 de abril se desactiva una bomba colocada en la vía del AVE Madrid-Sevilla. Siguiendo esta pista el 3 de abril la policía acorrala a siete sospechosos en un piso de Leganés. Hay un intercambio de disparos y en el momento de penetrar los agentes en la vivienda los perseguidos la hacen volar muriendo sus siete ocupantes y un miembro de los GEO. Seis de los kamikazes son marroquíes y el séptimo es argelino. Se encuentran vídeos en los que se amenaza con más atentados, y la policía registra llamadas telefónicas efectuadas momentos antes de la explosión a familiares y al jordano residente en Londres Abu Qutada, salafista repetidamente acusado por actividad yihadista y a quien se llamó con el fin de que aprobase la inminente inmolación. El 15 de abril Al Jazeera emite la grabación de un mensaje del mismísimo Osama Bin Laden en la que asegura que los atentados son una represalia contra España por su participación en Iraq. El día 13 de junio es localizado en Alcalá de Henares un vehículo Skoda Fabia supuestamente empleado por la célula terrorista. Durante los meses siguientes, y a medida que avanza la investigación, se detiene a numerosos sospechosos relacionados con el yihadismo.

El 27 de mayo comienza a actuar una comisión de investigación en el Parlamento por la que desfilan varios ministros del anterior gobierno del PP e incluso el mismo Aznar, y que tras 11 meses concluye, con los votos a favor de todas las fuerzas políticas y los votos en contra únicamente del PP, que el gobierno no previno de forma adecuada la amenaza del terrorismo islamista radical y tergiversó los datos de la autoría del atentado en los días posteriores, insistiendo en hablar de ETA cuando la investigación policial se alejaba de esa hipótesis. Finalmente, tras más de dos años de juicio, el juez Juan del Olmo, de la Audiencia Nacional, concluye que el atentado fue inspirado pero no ejecutado por la red Al-Qaeda, justificando la acción en la participación española en la Guerra de Iraq. Tras ser inicialmente impugnada por el Ministerio Fiscal, y revisada por el Tribunal Supremo, la sentencia descarta la participación de ETA, y establece la existencia de una célula islamista de inspiración salafista inspirada pero no perteneciente directamente a Al Qaeda que ejecutó los atentados y que posteriormente se inmoló en gran parte en el piso de Leganés, así como la existencia de otros sujetos que ofrecieron apoyo o autoría intelectual y una “trama asturiana” de mineros españoles que había suministrado ilegalmente los explosivos.

(Momento en que los islamistas se hacen explotar en su piso de Leganés)

 

La teoría de la conspiración

A pesar de todo esto, desde muy poco después de que se sucedieran los hechos y hasta el día de hoy, diversos medios como Libertad Digital y El Mundo, algunas figuras mediáticas e incluso asociaciones como Peones Negros han difundido y dado pábulo a toda una serie de teorías de la conspiración sobre el 11-M. En ellas han puesto en entredicho la instrucción del sumario, han establecido conexiones entre los autores islamistas y ETA, han alegado intoxicaciones por parte del PSOE, han implicado a sectores socialistas relacionados con la guerra sucia contra ETA de los años 90, y han implicado también a los servicios secretos marroquíes y franceses. En algunas versiones se ha llegado incluso a responsabilizar al PSOE por la masacre, involucrando a algunos policías, jueces y confidentes que habrían orquestado los ataques con el objetivo de provocar un cambio de gobierno en España, y responsabilizando a los socialistas por las manifestaciones de protesta que se celebraron frente a las sedes del PP la noche del 13 de marzo. En gran medida todas estas versiones acusaron repetida y sistemáticamente al posterior gobierno socialista de Rodríguez Zapatero de ocultar pruebas, y acusaron también de cobardía, implícita o explícitamente, a todos los ciudadanos que votaron al Partido Socialista por haber cedido al chantaje de los islamistas.

El juez Juan del Olmo llegó incluso a denunciar al todavía director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, por las insinuaciones vertidas desde su medio, aunque la denuncia no fuera admitida a trámite en el juzgado. El Sindicato Unido de Policía denunció a su vez a los periodistas Jiménez Losantos y Luís Del Pino, aunque finalmente fuesen absueltos. No faltaron casos de periodistas que denunciaron desde dentro la intención de algunos medios de manipular deliberadamente la información, así como las disculpas de algunos de ellos que se mostraron arrepentidos por haberse hecho eco de dichas teorías. Y aún con todo algunos siguen todavía, diez años después. Huelga decir que ninguna de todas esas historias ha sido jamás demostrada.

(La conspiranoia daba todavía de qué hablar incluso en 2008)

 

Una peligrosa rabieta que les duró varios años

Aún más grave que todo esto, no obstante, es el hecho de que dentro del propio PP varias figuras de gran relevancia se hicieran eco también de dichas teorías durante años, y no solo en el plano personal, sino también desde instancias oficiales.

Así, por ejemplo, tenemos a Álvarez del Manzano, antiguo alcalde de Madrid con el PP, asegurando el 17 de marzo del mismo 2004 que “los que han votado y han cambiado su voto, si es que alguno lo ha hecho como consecuencia del acto de terrorismo, que sepan que han colaborado con el terrorismo”. Acebes seguía hablando en julio de 2004 de “la sombra de ETA que aún planea sobre aquellas horas”.

También en julio Zaplana aseguraba que él “aún no descartaba nada”. En noviembre hablaba de “un atentado teledirigido para hacernos perder las elecciones”. En 2006 afirmaba que “la democracia española sigue sin saber quienes fueron los autores materiales y menos aún quienes estaban detrás de aquella masacre, y no lo sabemos porque a Zapatero le dejó de interesar la verdad sólo tres días después, el 14 de marzo”. Incluso en abril de 2007 Zaplana seguía llevando al Congreso las teorías de la conspiración. Jaime Ignacio del Burgo, diputado del PP, afirmaba poco después del atentado que “el Gobierno de Zapatero estaría sustentado sobre la manipulación de 200 cadáveres”. El mismo del Burgo afirmará en junio de 2005 que “no se ha querido investigar el nexo entre ETA y los grupos islamistas del 11-M y se impone una profunda necesidad de esclarecer estas conexiones por el interés de aclarar si ETA prestó algún tipo de colaboración directa o indirecta en los atentados”. Y al año siguiente reiteraba aún que “el Gobierno de Zapatero está empeñado en que los españoles no conozcan la verdad del 11-M, bien porque sabe demasiado y no quiere que se sepa, o por miedo a encontrarse con lo que no quiere que se sepa”. Todavía en febrero de 2007 Vicente Martínez Pujalte, diputado del PP, acusaba a Zapatero de “engañar” a la comisión del 11-M cuando “negó por tres veces” que existieran pruebas de conexión entre ETA y los atentados. Solo durante aquel año de 2007 empezó el PP a alejarse ostensiblemente de las teorías conspirativas.

(El PP haciéndose eco repetidamente de la conspiranoia)

Rajoy y Aznar no fueron una excepción

El mismo Rajoy aseguraba el 23 de marzo de 2004 “tengo la absoluta convicción de que, si no se hubiera producido la masacre de Madrid, nosotros hubiéramos ganado las elecciones […] El Gobierno no mintió y esto es bueno que se sepa […] Quienes sí mintieron fueron otros y además no por error sino sabiendo que mentían. Políticos, como el portavoz del PSOE”. En junio afirmaba no descartar “colaboraciones” entre ETA y el terrorismo islámico. En julio aseguraba que “los detenidos no tienen capacidad intelectual para organizar un atentado de semejante envergadura”, aseveración que repitió de nuevo en octubre. Al año siguiente, en marzo, poco antes de que se cerrase la comisión de investigación del parlamento, declaraba que “las conclusiones ni son conclusiones, ni son definitivas, ni se conoce la autoría de los atentados”, conclusiones a las que poco después calificaría de “una auténtica farsa”. En una entrevista posterior mantenida también en 2005 afirmaba cosas como que “Zapatero está ocultándole cosas importantes al conjunto de los españoles”. En marzo de 2006 seguía incluso sembrando dudas sobre el hallazgo de la mochila de Vallecas, y hasta en 2007 seguía Rajoy insinuando abiertamente la participación de ETA en diversas declaraciones y ruedas de prensa.

(Rajoy acusando abiertamente a Zapatero de ocultar información)

Aznar declaraba el 23 de marzo de 2004 que “durante los días 12, 13 y el mismo día 14 dirigentes del PSOE y un poder fáctico fácilmente reconocible violentaron el luto y la reflexión de los españoles para llevar el agua a su molino”. En una entrevista para The Wall Street Journal del día siguiente afirmaba que “una vez que el engaño había suplantado con éxito a la verdad, nuestros oponentes buscaron conducir la ira publica contra los terroristas por otra vía, animando a la gente a desahogar su rabia hacia un gobierno que estaba trabajando duro, un gobierno que sigue trabajando para clarificar lo que pasó y llevar a los culpables a la justicia”. El 6 de julio decía que “el PSOE llegó al Gobierno como consecuencia del 11 de marzo; ellos lo saben y los demás también”. En octubre afirmaba que “la hipótesis de ETA ya está en el Parlamento y aumenta con el paso del tiempo. Todos los grupos terroristas tienen relación entre sí”. En noviembre decía su famosa frase sobre los autores intelectuales de los atentados quienes, afirmaba, “no creo que anden en desiertos muy remotos ni en montañas muy lejanas”.

En julio de 2006 le decía a la BBC cosas tales como que “no hay conexión alguna entre el 11-M y la guerra de Irak”, “no solamente fueron los islamistas quienes perpetraron los ataques del 11-M”, “las pruebas aportadas por las recientes investigaciones demuestran la posible intervención de ETA en los ataques del 11-M”, “Zapatero se está rindiendo al terrorismo”, o “el actual Gobierno (de Zapatero) culpó el 11-M al Gobierno de Aznar del ataque, no a los terroristas”.

(Aznar y su inglés para la BBC… y la posteridad)

En 2011, en una sonada entrevista con Pedro J. Ramírez, volvía a reafirmarse en sus tesis. En su libro, El Compromiso del Poder, el segundo volumen de sus memorias publicado en noviembre de 2013, Aznar seguía manteniéndose en sus trece, afirmando cosas como que entonces “cayó sobre nosotros la infamia más cruel y negra”, que el 11 de marzo “todo apuntaba a ETA”, que “la izquierda acariciaba porque fueran los árabes y poder echar la culpa al gobierno por la guerra de Iraq”, y cargando en general contra la oposición en su conjunto. En diversas entrevistas que acompañaron a la publicación del libro Aznar se permitió hablar de “una mente diabólica que tenía como objetivo cambiar el curso histórico-político de España”, y afirmaba que “son otros los que tienen que tener una responsabilidad, los que tienen que explicar a sus niños es dónde estaba los suicidas de los trenes, los que decían que el gobierno ocultaba información, o que mintió, o que el CNI decía cosas que no decía”, o que “una parte de la izquierda española dijo que los responsables de los atentados no son los terroristas, es el gobierno, lo que no tenía precedente político en ninguna democracia del mundo”.

(Pedro J. Ramírez pasará a la historia, entre otras cosas, por su empecinamiento en dar pábulo a la conspiranoia sobre el 11M)

La acción recalcitrante del PP contra las conclusiones de la comisión de investigación y las sentencias judiciales llegó tan lejos como para que incluso a fecha de 2 de marzo de 2012, ocho años después de los ataques, el nuevo fiscal del Estado Eduardo Torres-Dulce, nombrado por el recién electo gobierno de Mariano Rajoy, ordenara abrir una investigación a raíz de informaciones aparecidas en Libertad Digital según las cuales la policía o el Juez Del Olmo habían ordenado desguazar uno de los trenes explosionados sin haberlo analizado adecuadamente primero, probablemente con la intención de ocultar pruebas. El caso fue archivado tan solo tres meses después al no hallarse evidencia alguna de ocultación o manipulación de pruebas o tan siquiera de desinformación.

(Las mentiras del 11M en Fort Apache)

(lee la quinta parte de este artículo aquí)

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2 responses to “La doble vara de medir con la que sacude la derecha en España: ha sido la ETA

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