La fiebre repetitiva que trajo el milenio: El cine al que le repite el estómago

El 2000 parece haber traído consigo una querencia por lo repetitivo de una intensidad nunca antes vista en la cultura popular. La fórmula de adoptar una idea exitosa, estirarla y explotarla hasta la saciedad ha calado hondo en muchos formatos, de los cuales el cine es, sin duda, el mejor ejemplo.

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“Si algo funciona lo mejor es no tocarlo”: Esa parece ser la máxima que rige hoy por hoy en la cultura de masas. Ya se trate de una epidemia generada con el cambio de siglo, o de una tendencia más antigua que se ha ido agravando con el tiempo, lo cierto es que, hoy por hoy, argumentos, personajes, melodías, estéticas y estilos se repiten descaradamente mientras la originalidad permanece postrada por un virus que se deleita en lo reiterativo.

Quizás haya quien argumente que semejante diagnóstico es exagerado. Dediquémosle pues una mirada a esa lista interminable de sagas, franquicias, trilogías, series incombustibles, revivals, adaptaciones, remakes y demás que invaden carteleras y librerías, y juzguemos después si hay o no razones para preocuparse.

 

Están lloviendo superhéroes

Hollywood es, quizás, el mayor exponente de esta plaga obsesionada con lo reincidente. Si adoptamos un criterio amplio para hablar de repetición, podemos justamente referirnos a todos los casos en los que determinadas películas se han basado a su vez en un libro, en un comic o en un film precedentes. Siguiendo dicho criterio, muchos indicadores señalan la caída en los niveles de originalidad de las grandes productoras americanas, desde un casi 60% de producciones originales sobre el total estrenado por las grandes firmas durante el año 1984 a casi un 38% en 2004 y a menos de un 25% en 2014.

Además de esto, los índices también se disparan cuando se habla de la dura y pura repetición inmisericorde, es decir, de aquellos casos en los que no hablamos meramente de adaptación o inspiración en obras ya existentes, sino de copiar o de repetir historias sin mesura, una fórmula que suele adoptar el formato de los remakes o de las franquicias que registran estrenos basados en el mismo argumento año tras año. En relación a esto, las mismas cifras muestran cómo el numero de grandes producciones que se valen de estas fórmulas se ha doblado desde mediados de los 80.

Pero más allá de cifras y gráficos, para darnos cuenta de semejante tendencia tan solo tenemos que echarle un mero vistazo a la cartelera y reconocer, por ejemplo, la verdadera invasión de superhéroes en la que nos hayamos inmersos hoy en día, un gran negocio tanto en cantidad como en recaudación. Aquí, destaca sin duda la reciente explosión del universo Marvel, un cosmos que vio la luz por primera vez allá en los 60 en forma de tebeos, y que tan solo se plasmó en algunos largometrajes muy ocasionales y muy espaciados en el tiempo antes del 2000. Desde entonces, sin embargo, Marvel ha engendrado un total de 36 películas, una media de entre dos y tres films de superhéroes estrenadas al año durante 15 años, todas ellas acompañadas, por supuesto, por la reedición de sus numerosos y ya añejos comics.

Pero cabe decir más, pues en el caso de Marvel casi todas estas películas forman parte a su vez de sagas aparentemente interminables: tres están basadas en Blade; cinco en Spiderman; seis en los X-Man (a los que cabría añadir otra cinta basada enteramente en LobeznoThe Wolverine, o sea, más de lo mismo); y dos en The Punisher. Y para rizar más el rizo: suman ya tres las películas basadas en Los Cuatro Fantásticos (The Fantastic Four), que además tienen a uno de sus héroes, Hulk, protagonizando su propia serie de dos películas más; y son ya dos las basadas en Los Vengadores (The Avengers), que además repiten a otro de sus personajes, Iron Man, en tres largometrajes más, a Capitán América (Captain America) en otros dos, y a Thor en igual número. Es decir, que de esas nada desdeñables 36 películas basadas en Marvel hasta la fecha, todas las cuales tienen ya de por sí una temática similar (la de los superhéroes, superhéroes de Marvel, para ser más exactos), 31 repiten argumento y personajes una vez, y otra y otra más.

(Como siempre, en South Park se hicieron eco del fenómeno de los superhéroes en uno de sus especiales de Halloween)

Y, por si no fuera poco, aún hay muchos más superhombres pululando por ahí: Batman suma ya, solo en los últimos 25 años, siete largometrajes, de ellos tres estrenados tan solo en los último, diez años, con una nueva reedición a partir del año que viene en la que se enfrentará a Superman, y que vendrá seguida de otras tres películas como poco en menos de dos años. Y hablando de Superman, el alienígena humanoide sumó, a su vez, cuatro largometrajes en diez años, descansó y volvió en 2006 con dos películas que se convertirán en tres en rápida sucesión, y que estuvieron acompañadas durante un tiempo incluso de una serie de televisión (Smallville).

 

Fantasía, magia, vampiros, zombis y lo que haga falta

Si nos centramos un poco más en otros géneros, como la fantasía mágica por ejemplo, y dejamos de lado a los super-bichos, resulta que, a fecha de hoy, ya se han estrenado ocho películas basadas en el archiconocido Harry Potter, la serie de libros (siete en total) mejor vendida del mundo, y que abarca catorce años consecutivos desde que se publicara el primer tomo (1998) a la última adaptación al cine, lo que da una media de más de un libro o película al año durante tres lustros, innegablemente una buena ración de magia adolescente en Hogwards, sobre todo para aquella gente (mucha) que leía los libros y veía las películas a medida que iban saliendo.

Otro ejemplo de fantasía podría ser la más famosa e interminable saga de libros pergeñada por J. R. R. Tolkien hace 80 años, la cual se ha convertido desde el 2001 en un fenómeno de masas, sumando cinco extensísimas películas a sus tres infinitos tomos (Lord of the Rings, The Hobbit, The Silmarillion), tomos que están divididos a su vez en, por lo menos, ocho volúmenes (dos de los cuales son el segundo y tercer libros más vendidos de la historia), amén de una nebulosa de materiales publicados póstumamente de la que todavía podrían perfectamente surgir más libros y películas. Y si no tiempo al tiempo.

Y, cómo no, cambiando de género, cabe mencionar también la imperecedera saga de Star Wars, en principio camino de completarse (ya se verá) con la publicación de la séptima película, a la que seguirán en breve dos más para alcanzar un total proyectado de nueve, además de una cantidad inigualable de merchandising, juegos y videojuegos, series de televisión, versiones animadas, cómics y libros. Todo ello 40 años después del estreno de la primera entrega.

(Elegir a qué género de fantasía jugar ha debido de resultar duro para muchos niños últimamente)

Y hay más, mucho más: Dan Brown hizo su particular agosto con la saga The Da Vinci Code, colocando a su profesor Robert Langdon como protagonista de cuatro best-sellers y tres películas (la última llegará próximamente), todo eso en apenas trece años. La saga Scary Movie sumó cinco films en trece años. El siempre sugerente Hellboy tiene, aparte de sus oscuros comics, dos películas recientes y varias series animadas en su haber. A la brillante primera entrega de Matrix en 1999 le siguieron rápidamente dos títulos más estrenados ¡el mismo año! (2003), seguramente sin que influyese el éxito de la primera entrega, además de un sinfín de miniseries de animación y de cómics. La facilona premisa que rige The Fast and the Furious suma ya siete títulos en catorce años. Pirates of the Caribbean, auténtico revival del trilladísimo género de piratas, suma cuatro películas en ocho años con la promesa de una nueva entrega en breve. Transformers ya va por cuatro largometrajes en ocho años. La perturbadora saga de Saw acumula la cifra récord de siete películas en seis años, la última estrenada en 2010. Hablando de cosas perturbadoras, el universo de Dracula y de su perseguidor Van Helsing han inspirado no menos de nueve títulos solo desde 2000, amén de una buena cantidad de films y series menores; aunque mejor no entrar en el tema genérico de películas de vampiros porque sería un no acabar, como la serie de cuatro películas en nueve años de Underwold, sin ir más lejos, o la descafeinada Crepúsculo (Twilight), otro ejemplo de serie que, de publicarse como churros en formato libro (cuatro novelas en tres años, lo que dice mucho probablemente de la profundidad con que los ha escrito su autora) se filmó también como churros (cinco largometrajes en cinco años). Asterix y Obelix vivieron su propia edad dorada en el cine con cuatro películas en trece años hasta que parecieron quedarse sin poción mágica en 2012. World War Z adaptó en 2013 la novela homónima de 2006, aunque “adaptar” no sea ni de lejos el verbo más adecuado para describir lo que finalmente se hizo con la sugerente creación de Max Brooks. Y The Hunger Games conforman una trilogía novelística escrita año a año (también como churros) que ha visto nacer dos películas desde 2012 a espera de que se llegue a la tercera muy pronto, un futuro que parece compartir con The Maze Runner.

 

Aquellos que parecieron irse pero que nunca se marcharon

En su afán por la repetición, no obstante, la industria cinematográfica tampoco ha tenido reparos en desempolvar grandes sagas clásicas del pasado: Star Trek suma ya ocho entregas desde su resurgimiento en 1994, sin contar la traca que diera desde sus inicios en los 60 y los 70, a tal punto de haberse convertido hoy por hoy en un claro referente de la cultura popular. El agente 007 no se jubila, a pesar de que sume ya veinticuatro películas desde 1962, basadas a su vez en no menos de catorce libros. Alien volvió a la carga después de cuatro largometrajes con una entrega tan novedosa como ambigua en 2012 (Prometeus) que prometía convertirse en una nueva trilogía. Los dinosaurios hicieron lo propio en 2015 con la insípida Jurassic World. La saga Mad Max fue enérgicamente resucitada cual Frankestein también en 2015. A la saga Terminator se le calentó de repente el motor y dobló la velocidad a la que sus robots grababa películas con Terminator 3: Rise of the Machines (2003), hasta sumar, a día de hoy, cinco largometrajes, tres de los cuales han sido estrenados solo en los últimos doce años. Godzilla volvió a destruir ciudades una vez más en 2014. La Pantera Rosa (Pink Phanter) renació en 2006 y suma ya dos películas. Peter Pan volverá a la gran pantalla con Pan en 2015, 24 años después de que se estrenara Hook. Y, por cortar por algún lado esta lista interminable, recordar que la comunidad internacional estuvo a punto de incluir la inefable última entrega de Indiana Jones (2008) en la lista de crímenes de guerra, justo cuando nadie esperaba ni deseaba realmente que el simpático superhéroe volviera a la gran pantalla tras su tercera y última aventura de 1989.

(Lo que hicieron con Indie esos canallas de Spielberg y Lucas no tiene nombre)

 

Y si no sabemos cómo repetir una idea, repitamos directamente una película

La fiebre de los remakes es otro ejemplo de esta manía repetitiva que parece subyugarnos: sin entrar a discutir la conveniencia o necesidad de realizarlos, o la calidad del resultado final (a cada cual más variado), ahí tenemos las versiones remozadas de Star Wars que aparecieron muy convenientemente justo antes de que se recomenzara la saga en 1999; Ocean’s Eleven en 2001, título que derivó en dos secuelas más en apenas tres años; el lavado de cara de E.T. de 2002; The Manchurian Candidate en 2004; Dawn of Dead también en 2004; King Kong en 2005; Charlie and the Chocolate Factory también en 2005; The Departed en 2006; Poseidon el mismo año; Pathfinder en 2007; The Yellow Handkerchief en 2008; Fame en 2009; True Grit en 2010; Saturday Night también en 2010; 13 Assasins en 2011; Old Boy en 2013; la nueva Evil Dead también en 2013; Robocop en 2014; The Exorcist en 2015; Poltergeist el mismo año, Ghostbusters volverá en 2016… y paramos de contar ahí, aunque dejando fuera a muchas otras.

(Algunos de aquellos remakes que se hicieron con cabeza…)

(lee la segunda parte de este artículo aquí)

(read this article in English here)

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2 responses to “La fiebre repetitiva que trajo el milenio: El cine al que le repite el estómago

  1. Pingback: The repetitive fever brought by the millennium: The cinema suffering from aftertaste | marcosmarconius·

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